
Entre Con Cón y Reñaca, bordeando la costa…, se encuentra este paraíso de la cocina informal de la 5ta región.
Poseedor del galardón popular de las ”tres B”, (bueno, bonito y barato), nos ofrece una variada carta de pescados, mariscos y platos criollos dignos de quien guste de la buena mesa sin restricciones ni siutiquerías.
Atentos garzones corren entre las apegadas mesas haciendo enganches y fintas cuales habilidosos futbolistas, lo que convierte al comedor en un alocado ir y venir de platos, colores y aromas. (se recomienda llegar cerca del mediodía ya que después el lleno es total).
“Amaricé” junto a mi clan… embajadores del apellido Pravecek, quienes repartidos por distintas latitudes en el orbe, saben que es necesario reencontrarse y reencantarse con los placeres de la vida de cuando en vez. El trámite de elegir fue rápido, y junto a mi tío y compañero de batalla (Hans Pravecek), optamos por un curanto a las brasas para 2 (pero comen 3).
Chirriante, abundante y rebozante… llegó a nuestra mesa un jardín de mariscos en fondo de greda. Doble porción de pescado, costilla ahumada, pollo y camarones gigantes sumergidos todos en un caldo de antología. Por 8 mil pesos (unos 15 dólares), te quedas con este trofeo hecho sólo para campeones de la mandíbula batiente… (ya que el tamaño impresiona).
Los invito a no dejar de visitar este lugar apto sólo para comensales extremos.