
Será porque el primer Oskar Pravecek del que tengo registro nació en Viena (mi abuelo). O quizás porque Jindrich Pravecek, (compositor y director eslovaco de principios del siglo pasado), derramó su pasión por las partituras hacia torrentes tan lejanos e inimaginables como la herencia genética se lo permitió…
No lo sé. Lo que si sé, es que Wolfgang Amadeus forma parte escencial de mis recetas o de cualquier cosa que mezcle con pasión y locura dentro de una olla.
Quiero investigar por qué cocinar con Mozart es distinto. Me atrevería a decir que los ingredientes junto a otros elementos lúdicos (que no pretendo revelar por lo pronto), vibran de manera distinta al enfrentarse a un “Rex tremendae” o un “lacrimosa”.
Confundido pero no aturdido invito a quienes quieran aventurarse a preparar una ópera prima de sabores y deseen invitar al maestro a intervenir en su obra. Me encantaría conocer el resultado de tan mágico experimento.
6 respuestas hasta el momento ↓
Mil Orillas // Diciembre 11, 2006 a 2:17 pm |
Lo intento y luego te cuento los resultados…¿has probado las bolas de Mozart?
librillo // Diciembre 13, 2006 a 1:15 am |
También llamadas Mozartkugel o Mozartkugeln.
Aún no…; creo que una caja en mis manos no duraría mucho.
Ines // Diciembre 24, 2006 a 4:38 am |
Feliz navidad Oscar!
librillo // Diciembre 24, 2006 a 12:02 pm |
Felíz Navidad Inés…!
Tote // Diciembre 25, 2006 a 2:59 pm |
Hola Oscar….quizas no te acuerdes de mi.
Osorno-San Mateo..-Chile…
Un abrazo Chef…!!
Saludos
victor gallardo
librillo // Diciembre 26, 2006 a 2:59 pm |
Por supuesto que me acuerdo..!
Llegan toneladas de recuerdos a mi.
Te invito a hacer un “flash back” por correo cuando tu agenda lo permita.
Saludos cordiales,
Oscar.