Olor a Otoño..

puesta.jpg

Se fué Marzo, y con él la muchedumbre. El fin del verano dejó atrás el ruido de restoranes ataviados de furibundos y alegres turistas. La masa retornó a los edificios, al cemento, a los caseríos.

El cambio de estación trajo consigo nuevos desafíos. Ahora en el campo de la publicidad…, y de un momento a otro me vi montado sobre el gran gallo cacareante.

Una campaña ya entregada, un festival de cine y otro de música étnica ad portas, una negociación pendiente y clases en un Instituto Profesional a futuros comunicadores me tienen al borde del colapso. Pero el estrés me encanta.

Debido a esto todo será más lento, mi día comienza a apretarse y el tiempo libre será un lujo a repartir entre todas mis pasiones. La cocina no se escapará. Saldrá perjudicada, pero sólo en la forma y no en el fondo. Ahora se transformará en mi regulador. En mi terapia. Se hará más necesaria.

Anuncios

Bariloche

bariloche.jpg

Cuando salí de vacaciones inmediatamente pensé… (esto va a traer consecuencias)… iré al sur y engordaré como ternero lechón al amparo de restoranes, picadas y la infaltable y llena de elogios… “cocina de mi abuela”.
Y fue verdad. Tanto así…, que no quedé conforme con lo que mi bello país me ofrecía y crucé la cordillera hacia la hermana república Argentina.
Y es que Bariloche para mi tiene historia. Historia de familia. Mi padre nació allí y mi abuela cocinó en sus inicios y pasó gran parte de sus aventuras y desventuras en el otrora pueblo y ahora gran centro invernal y cosmopolita.
La gente que lo visita le amerita (además de su arquitectura característica), un aire a Los Alpes …y vaya si puedo decir que de paisajes nada debe envidiarle al cordón montañoso europeo.
Los chocolates y la carne fueron mi dieta durante mi estadía… y para coronar… encontré tabaco cubano de primera, a un tercio del precio acostumbrado en mi país. Como podrán comprender… un pequeño paraiso para mis placeres sibaríticos.

costillas.jpg

Cada cuadra está llena de bolichitos dedicados a agasajar a los estómagos más exigentes (a precios muy convenientes para el bolsillo extrangero), donde la famosa parrilla argentina es la estrella. También la trucha salmonidea y las carnes de caza mayor, tanto de “plumas” como de “pelos”, hacen sufrir a los más avezados y extremos comensales (como vuestro servidor).
Comí bife chorizo en tres lugares diferentes (trozo de carne de 500 grs. generalmente y de textura tan tierna que se corta con el tenedor), el precio promedio es de 22 pesos… (unos 7 dólares). El restorán a recomendar según mi sondeo debiera ser “El boliche de Alberto” por su relación precio- calidad y servicio. Y en segundo lugar, restorán “Los leños”, al entrar a la ciudad y atendido por su propio dueño.

A continuación un breve resumen de este mágico lugar al estilo de Wikipedia:

“San Carlos de Bariloche, o simplemente Bariloche, es una ciudad de la Argentina.

Se trata de la ciudad de turismo invernal más importante de Sudamérica. Está ubicada en el sudoeste de la provincia de Río Negro,  junto a la Cordillera de los Andes, en la rivera sur del lago Nahuel Huapi. Sus reservas naturales, que incluyen lagos, bosques y montañas, su estilo arquitectónico, y sus destacados centros de esquí son el principal atractivo y sustento económico de esta ciudad. Es también la cabecera del departamento homónimo.

El nombre Bariloche proviene del mapundungun y es un derivado de la palabra Vuriloche, que significa “gente del otro lado de la montaña”. Este nombre le daban los mapuches a los habitantes originarios que se encontraban de este lado de la cordillera. Por otro lado, al comienzo, San Carlos se originó con el almacén de Ramos Generales de Don Carlos Wiederhold instalado en 1895 en el actual centro de la ciudad. Luego, al fundarse la ciudad, el nombre fue mal entendido en una carta que le fue enviada a Wiederhold, pasando de Don Carlos a San Carlos, mezclando así su nombre con el de la ciudad.

calle.jpg

Fue fundada oficialmente el 3 de mayo de 1902, por decreto del Poder Ejecutivo de la Nación. En 1909 tenía ya unos 1.250 habitantes, telégrafo, correo y camino hasta Neuquén. Pero continuaron dependiendo del comercio con Chile hasta la llegada del ferrocarril en 1934.

Entre 1935 y 1940, la Dirección de Parques Nacionales, realiza una serie de obras y edificios, embelleciendo y caracterizando con dicha arquitectura la ciudad. Algunas de ellas son: el Centro Cívico, que albergaba a la biblioteca con un teatro, el museo, el edificio de la Municipalidad con su torre con reloj, la oficina de correos y telégrafos, la policía y la aduana. También la Catedral de Bariloche y el hotel Llao Llao entre otros.

Bariloche es la sede del Instituto Balseiro, del Centro Atómico Bariloche y de INVAP, instituciones científicas y tecnológicas con prestigio internacional”.

hotel.jpg

Como dato anecdótico debo comentar que “se dice” que en Bariloche hay más camas para alquilar que en toda la república Argentina… (una exageración), pero que nos da la pauta para darnos cuenta de la gran cantidad de turismo que reciben tanto en invierno como en verano.

De arriba hacia abajo: Vista panorámica de la ciudad. Costillas de cerdo a la parrilla. Uno de los muchos boliches. Hotel Llao llao.

“Oma Cecilia” at work.

oma.jpg

Hace un par de horas toqué puerto después de 2 semanas de “fábula” por el sur de Chile y Argentina.

Subí unos 5 kilos y no me arrepiento.

De tanto andar de restorán en restorán, cafeterías, barbacoas y demases…, ahora debo correr el gancho del cinturón un par de agujeros más hacia la izquierda, (de todo aquello escribiré y graficaré apenas recupere el sueño y el aliento).

Cada lugar fue tocado por la magia de algún alquímico cocinero y por supuesto una de las responsables de mi “nuevo look”, fue mi abuela y sus Ravioles rellenos de espinaca, morcilla alemana, queso emmental y salsa tuco con carne de cerdo.

ravioles.jpg

Y no podía ser de otra forma…, “cuando saboreas una masa que parece terciopelo derritiéndose en la boca, con un relleno suave y una salsa vigorosa”… los complejos desaparecen y el efecto calórico se hace sentir.

Dos platos bastaron para dejarme sin habla.

Un comienzo nefasto.

tablas.jpg

No olvidaré jamás mi paso por la cocina de aquel restorán donde aprendí de verdad lo que es trabajar bajo presión. Sin estudios previos (que atrevimiento), y sólo con las ganas de aprender ahí mismo… donde los errores se pagan caro (pero a mi me pagaban casi nada).
No importaba mucho. Estaba en mi salsa y absorviendo “a mil” la experiencia de los demás cocineros.

Toques sencillos pero imprescindibles son la decoración de un plato “al salir”…, Montar y repasar las orillas…! (me decía el maestro de cocina), a veces a gritos.

Imposible olvidar mi primer pedido. Solo contra el mundo y despiadados garzones. Sentí ganas de llorar, pero no podía… no había tiempo. Y la fila de vales aumentaba a cada minuto… ” una ensalada césar, 2 del chef, 2 tablas de quesos, 1 timbal de reineta, 4 ensaladas surtidas, un puré de palta..” cantaba el despachador mientras mi rostro se deformaba plato a plato.
Fue una experiencia intensa, y con horarios extremos.

De todo aquello me acordé hace algunos días al preparar estos appetizers. Ahora me río en vez de llorar. Disfruto del momento en vez de querer mandar todo al carajo y nadie me grita al oido ni me dice qué hacer y cómo presentar. Espero que haya valido la pena.

Bon apetit.

yo.jpg

Viaje al sur.

volcan.jpg

La próxima semana será para no olvidar. Para poner en un libro de recetas. Para escribir en un diario de vida y de aventuras.
Me voy al sur… a mi terruño. Regreso a la tierra de los recuerdos. A la magia de los lagos, islas y pueblitos. Su arquitectura de cuentos. De míticos personajes y fabulosas historias. Me voy a visitar a mi abuela… (ella también es como sacada de un cuento), ya verán.
Deambularé por pequeños y pintorescos restoranes. Me tentaré con küchen de frambuesas, de grocellas, de murta…, o con un Strudel de manzana.
Al pie del Volcán Osorno o sumergido en mitad de un bosque Puertovarino fumaré un habano a la espera de un salmón ahumado o de un cordero al palo con repollo azul y papitas nuevas con mantequilla. MMMMmmmmmm, y esto recién se pondrá bueno cuando me dirija al mercado en busca del famoso pastel de jaiba de “el gordito”.
Quedará todo registrado. Compartiré mis festines con todos quienes quieran hacerlo… aquí, en la bitácora de mi viaje culinario.

La joya del pacífico.

joya.jpg

Ayer decidí darme la revancha de aquel fiasco experimentado en el Galeón hace algún tiempo ya.
Volví y me adentré en aquel mundillo de puesteros del Mercado Central de Santiago… -y cual salmón regresando al origen-, busqué con impetuoso afán, y deseoso de salir “lleno” de felicidad.

Llegué a temprana hora. La gente recién asomaba la naríz por las distintas entradas, cuando yo ya estaba sentado frotándome las manos a la espera de mi Merluza frita, con tomate y ají verde.
Alejandro…, un atento y maseteado anfitrión, fue el encargado de hacer correr por la mesa el pan calientito, la mantequilla y el pebre, mientras la añorada pieza de pescado hacía su aparición.

pescada.jpg

(La cocina a este nivel se caracteriza por su tosca presentación y falta de toda clase de rituales de órden culinario. Pero está llena de sabor, picardía y sazón…, a precios casi ridículos para los bolsillos de los turistas).

Les prometo que gocé cada bocado.
La fritura sequita y crujiente…, (perfecta). Dentro…, la carne blanca, suave y de un sabor inmejorable. Todo por $2.500 (unos 5 dólares), con bebestible incluído.

El lugar se llama “la joya del pacífico” y sólo puedo agregar que lleva muy bien puesto su nombre.

Año Nuevo en el mar.

fuegos.jpg

Con esta vista recibí el 2007. Rodeado de quienes más quiero y cocinando…, era que no.
La verdad es que la ubicación del lugar (departamento de mis padres), no tenía “nada que ofrecer” salvo una visión de 180° de costa, 8 puntos de lanzamiento y 25 minutos de fuegos de artificio inmersos en un marco urbano “de pelos”.
Para tratar de emular en algo semejante escenario, hice lo mio y propuse un festín más bien sobrio. Sencillo, pero fuerte en sabor y rústico en presentación.

canapes.jpg

Bocaditos de pinzas y carne de Jaiba; camarones ecuatorianos salteados en ajo, merkén y cerveza lager; hilachas de pollo a la crema con frutos del huerto, y aceitunas de azapa marinadas en oliva, pimientos, ciboulette y gotas de lima, prepararon el camino. (Montados todos sobre costras de molde blanco e integral). Le siguieron mini brochetas de filete de res, ave, pimientos y hongos.
Galletitas y resabios navideños pusieron la nota dulce… (menos trabajo para el cocinero). je je

Los dejo con las fotos y los deseos de un comienzo de año fructífero, y que alcance para todos..!