Mi cena navideña.

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Camarones regordetes entraron en escena. Salteados con ajo, ciboulette, merkén, sal, pimienta y un chorro del mejor blanco.

Panqueques llegarían después…, rellenos con pechuga de ave desilachada, maíz, tocino ahumado, cilantro, cebollín y crema de leche.

Ensalada de zanahoria rallada al vinagre de manzana, mucho perejil, gotas de limón, sal, pimienta y castañas de Cajú a un lado de la mesa. Al centro, tomates cherry, procciuto, albahaca fresca y ralladura de queso fresco en oliva. Y al otro extremo…, ensalada de salmón ahumado, palta hass y melón calameño en oliva y pimienta blanca.

El postre…, nieve de bocado y chips, adornado con bombones helados de nuez y chocolate al aroma de menta fresca.

(Menos mal que ya todo pasó. Comida hecha, amistad desecha).

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Mozart & yo.

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Será porque el primer Oskar Pravecek del que tengo registro nació en Viena (mi abuelo). O quizás porque Jindrich Pravecek, (compositor y director eslovaco de principios del siglo pasado), derramó su pasión por las partituras hacia torrentes tan lejanos e inimaginables como la herencia genética se lo permitió…
No lo sé. Lo que si sé, es que Wolfgang Amadeus forma parte escencial de mis recetas o de cualquier cosa que mezcle con pasión y locura dentro de una olla.
Quiero investigar por qué cocinar con Mozart es distinto. Me atrevería a decir que los ingredientes junto a otros elementos lúdicos (que no pretendo revelar por lo pronto), vibran de manera distinta al enfrentarse a un “Rex tremendae” o un “lacrimosa”.
Confundido pero no aturdido invito a quienes quieran aventurarse a preparar una ópera prima de sabores y deseen invitar al maestro a intervenir en su obra. Me encantaría conocer el resultado de tan mágico experimento.

Fipach 2006.

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Del 15 al 18 de Noviembre tuvo lugar la Feria Internacional de panadería, chocolatería y etcéteras…, por supuesto no me perdí de ella a pesar de la multitud de gente acreditada y que casi convirtió la experiencia en una estampida de locos por probar cuanta degustación encontraban a su paso.

“Dejemos de lado el aprendizaje y dediquémonos a tragar, total es gratis”, fue el lema de algunos visitantes a la feria.

De las actividades a destacar…, Eliminatorias para el mundial de panadería, (Este concurso es la antesala principal del Mundial de Panadería que se realizará en la Feria Europain 2008). Chocolatería aplicada a la pastelería, Concurso nacional de decoración artesanal de tortas y trabajos de porcelana en frio, Concurso de artesanía en pan y por supuesto Miss FIPACH.
Sobre los expositores, nada nuevo bajo el uslero, salvo los helados instantaneos de Welbex S.A. de C.V., (dirigido a microempresarios del rubro y heladeros ambulantes).

Picá San Pedro.

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Entre Con Cón y Reñaca, bordeando la costa…, se encuentra este paraíso de la cocina informal de la 5ta región.

Poseedor del galardón popular de las “tres B”, (bueno, bonito y barato), nos ofrece una variada carta de pescados, mariscos y platos criollos dignos de quien guste de la buena mesa sin restricciones ni siutiquerías.

Atentos garzones corren entre las apegadas mesas haciendo enganches y fintas cuales habilidosos futbolistas, lo que convierte al comedor en un alocado ir y venir de platos, colores y aromas. (se recomienda llegar cerca del mediodía ya que después el lleno es total).

“Amaricé” junto a mi clan… embajadores del apellido Pravecek, quienes repartidos por distintas latitudes en el orbe, saben que es necesario reencontrarse y reencantarse con los placeres de la vida de cuando en vez. El trámite de elegir fue rápido, y junto a mi tío y compañero de batalla (Hans Pravecek), optamos por un curanto a las brasas para 2 (pero comen 3).

Chirriante, abundante y rebozante… llegó a nuestra mesa un jardín de mariscos en fondo de greda. Doble porción de pescado, costilla ahumada, pollo y camarones gigantes sumergidos todos en un caldo de antología. Por 8 mil pesos (unos 15 dólares), te quedas con este trofeo hecho sólo para campeones de la mandíbula batiente… (ya que el tamaño impresiona).

Los invito a no dejar de visitar este lugar apto sólo para comensales extremos.

  

Galeón a la deriva.

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Como lo prometí en uno de mis primeros posteos, fuí a averiguar si el mejor pescado frito de Santiago se encuentra en el Mercado Central.  Para ello, acudí con mi pareja y compañera de interminables festines y de paso reciclar una segunda opinión.

El lugar invita a perderse entre los rincones, y los vociferantes garzones “haciendo la carretilla”, te llevan casi a tropezones hasta la mesa de una de las tantas “picadas” al interior de esta clásica construcción, enclavada en uno de los barrios más viejos y populares de la capital… el Mapocho.

Guiándome por las apariencias, salí de la nave central del edificio hacia “El Galeón”.

La pulcritud de su cocina (a la vista), impecables cocineros y meseros vestidos como para una gala, me dieron el vamos y pensé…(no importa cuánto cueste). Y es que la mayoría de los restoranes aquí, destacan por ser aptos para el bolsillo más sencillo, menos éste. En cualquier otro comes lo mismo por menos morlacos.

Una vez sentados, hambrientos y espectantes, decidimos comenzar por un ceviche de reineta (unos 8 dólares). Debo reconocer que si no es el mejor que he probado, debe andar cerca… por cuanto el comienzo fue motivante.

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Enseguida siguieron al desfile una merluza frita con ensalada chilena (tomate con cebolla, una pisca de ajo, limón y aceite) y papas fritas (10 dólares), más un lenguado con salsa de locos (20 dólares). Y es en este punto donde la pesadilla marina dió comienzo… la cebolla sin amortiguar y las papas lejos de ser crujientes… de un aspecto deprimente. El lenguado fuera de punto y la salsa perecía decirme: ..”para que no te olvides nunca que existe la sal”.

 Haciendo entrever mi disgusto, y con la leve sensación de haber sido estafado, expliqué a mis anfitriones lo complicado que es manejar un barco si apenas podrías navegar en bote. Y más aún si la tormenta arrecia… (analogía a un restorán lleno de comensales).

Borrón y cuenta nueva. Volveré e indagaré a cuál poner buen título, y salir con la guatita llena y el corazón contento.

Centro de aromas.

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El Centro de Aromas es una unidad de la empresa DICTUC S.A., filial de la Pontificia Universidad Católica de Chile,  quien desde 1998 ha estado orientada a entregar soluciones a las empresas respecto a la calidad aromática de productos naturales, tales como aceites esenciales, frutas, jugos, vinos y destilados.

Me topé con este interesante stand dentro de Expo Alimenta, apuntándome como sujeto de prueba para tratar de identificar aromas específicos en uno de sus experimentos. Puedo decir que mi evaluación fue positiva, pero lejos del nivel del más común de los sommelier.

 Me enteré que existe un sistema estandarizado de terminología, llamado “Rueda de los Aromas del Vino”, donde podemos graficar por ejemplo, que un vino frutoso, que evoca berries, integra mora, frambuesa, frutilla y grosella (cassis)  dentro de sus características.  (Siempre me pregunté de dónde salía toda  esa berborrea romántica de enólogos y profesionales al momento de catar un vino).

Indagando aún más, obtuve información de que ciertas viñas (nombres que mantendré en reserva), analizan  la composición química de cepas extrangeras primium o ganadoras de concursos internacionales, para integrar dentro de las propias las características que convierten a las anteriores en las “predilectas” de los diversos  mercados del orbe. (Simple copia o  profundo análisis sobre los gustos de los  consumidores..?).

Merkén.

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Deambulando por los interminables escondrijos de Expo Alimenta, me topé con uno de mis secretos alquímicos favorito. El aliño mágico que otorga a algunas de mis creaciones el toque ancestral y casi místico que siempre se agradece al momento del recuento. De la carta de El librillo podemos extraer… “camarones ecuatorianos salteados en oliva, mantequilla, ajo y merkén”, o el Chupe de maíz estilo librillo. “Puré de maíz, frutos del huerto salteados en oliva y merkén, con crema de leche y ralladura de queso sureño”.

80% de ají cacho de cabra ahumado y molido, 15% de semillas de cilantro molidas y 5% de sal, son los ingredientes de este potente aliado de la cocina estilo criollo y herencia del pueblo Mapuche.

Recomiendo direccionar a trallenco@gmail.com, y contactar con Cristian San Miguel para interrogantes, procesos, historia del producto o simples ganas de adquirirlo.